PUNTO G A LA PUESTA DE LA NOCHE

Cada paso resonando los tambores lúdicos
en una noche de verano.
Girasoles inclinados,
Casi marchitos en medio del crucial encuentro.



Pubis que aflora
labios que humedecen la noche,
cerviz que goza, vibra
y traspasa la tibia piel del capullo.

Girasoles que perfuman, que engalanan,
que acarician la mirada, el roce,
el estremecimiento en la penumbra.

Clímax entre noche y día.
Punto G a la puesta de la noche.
Punto de encuentros multi-orgásmicos,
Punto final.

POEMA: EVOCACIONES ENVUELTAS EN GUISANTES